Mientras me como unas gorditas super picosas me puse a pensar sobre el ego.
Anoche entre la etiqueta negra, cientos (literalmente) de libros, música, DVDs, comics en las paredes y cuadernos de ciencia ilustrados a mano natural y bellamente maquetados, un old friend y yo platicamos del ego, los protejidos, el animal al que le debemos dar gracias porque hoy los humanos tenemos piernas, etc. Pero hoy les vengo a hablar del ego… el único y verdadero demonio, no tiene cuernos, ni es rojo, ni tiene cola puntiaguda, pero sí, es la perdición del hombre.
Es cierto que el conocimiento es luz, que através de ella obtenemos sabiduría y bla bla bla, pero todo esto es useless si el ego es tan grande que se nos planta como la densa nube que tapa el sol… curiosamente esta nube se hace invisible, mas no transparente, al menor descuido.
El ego nos envuelve, nos domina, nos hace sentir furia (no, no la revista) y aunque nos da poder de sentir que somos malos, o pero aún, que somos buenos, termina por putrefactarnos el alma.
Mi old friend me hizo ver que lo que tengo es el ego herido, y que el ego no vale la pena… pero el ego no sana y desaparece de repente, les diré que podría sanar pero no siempre desaparecerá del todo… yo y mi ego herido, herido por razones reales y/o quizás inventadas (o una mezcla de las 2 cosas), pero que al final está ahí, quemándome por dentro, en una nuebe gris de vapor tóxico que me envenena… es tiempo de caminar lejos, buscar mi paz interior y ver por mi, pues es cierto que hay cosas en mi actual vida que no funcionan del todo y tengo 2 opciones: 1-Investigar qué está mal o 2-Comenzar de nuevo… aunque sea que después de comenzar de nuevo podría toparme nuevamente con el mismo problema y descubrir que entonce debí haber tomado la opción 1 para evitar el mismo problema… pero ¿Quién sabe la respuesta correcta? Yo creo que sólamene aquel que ha tomado la decisión, sin importar si fue la 1 o la 2.




